Laura

Laura

Nació en un mundo donde todos estaban perdidos. La naturaleza luchaba por sobrevivir a sus habitantes, y éstos por sobrevivir a sus catástrofes. Sola, custodiada, perdida, alejada de todo lo que los demás temían: la realidad.

El mundo se revelaba contra unos seres que la acribillaban continuamente, matando sus criaturas, matando la vida. Ella nació con el don de la resurrección, el don de la vida. Pero la muerte y la guerra confunde hasta al corazón más fuerte, así que la ocultaron para que nadie pudiera beneficiarse de su poder. Lejos de la guerra, de los hombres, de la naturaleza, vivía ella en lo alto de una torre, entre sombras.

Un día, cansada de su ignorancia, consiguió zafarse de su prisión, arriesgando su vida a través de la escabrosa pared de la torre, deteriorada y agrietada por el salitre. Su sed de conocimiento era primordial, más que su propia vida.

Llegó hasta el bosque sombrío que rodeaba el castillo, cargado de muerte y desolación, pues lo único que allí había era árboles muertos y rocas peladas. Ni el liquen era capaz de sobrevivir en aquella tierra yerma. Puso un pie en él y dejó su huella en la nieve. A cada paso que daba, por cada huella, una brizna de hierba renacía en el páramo. La muchacha proseguía su camino sin atisbar lo que su don hacía sin ella darse cuenta.

Al cabo de un par de horas, cuando la luna plateada se mostraba entera en el manto negro de la noche, llegó al primer atisbo de vida: un río. Se habría paso lentamente a través del hielo y ella escuchó su susurro. Se acercaba lentamente, pues no sabía que tipo de vida sería aquel que tan lento confluía y no huía. Mientras caminaba, el hielo se fundía y en poco tiempo el riachuelo de hielo se convirtió en majestuoso río, tan ancho que no se podía cruzar a salto.

 

La prisionera de la torre, ensimismada por el surcar del agua, vio el reflejo de la luna en ella y comprobó cómo su halo se hacía más grande y brillante. Miró al cielo, la vio hermosa y su luz se confundió con el de su mirada. Allí pasó la noche, entre sueños de penumbra, de guerra, muerte, sangre, hambre, tristeza. El mundo vivía ahora en ella y guardaba la memoria de un planeta que moría a causa del hombre.

“La de los ojos grises” la llamó un jilguero, que apesadumbrado se posó en su hombro y le dijo entre cantos entonados a través de su garganta de ave: tú eres quien la tierra eligió para salvarse, porque oculta de la envidia y el dolor, conseguiste zafarte de la estupidez. Sálvate tú porque en tu ser llevas la esencia de la vida.

 

Ella, perdida en la confusión, corrió a las afueras del bosque. Huía y no sabía de qué, y detrás de ella la tierra renacía y se volvía verde y vivo. Las fuerzas del planeta volvían a recobrar la juventud de un planeta nuevo.

Sin saber cómo, los hombres que aún vivían se sumieron en un gran letargo y tras varios años en que la tierra se recuperó de la batalla contra ella, conoció el perdón de los hombres. Poco a poco, aquellos que antes odiaban, se volvieron cariñosos. Recuperaron el amor por la flora y la fauna, se despojaron de los sentimientos que les habían cegado y convivieron juntos en paz y armonía.

Respecto a la muchacha que había hecho aquello posible, se escondió en el tronco hueco de un árbol. Aquel árbol era un laurel y duró tantos años que ni el niño más pequeño pudo ver su muerte. Con el tiempo se encontró su cuerpo y el bosque se había llenado de más vida que cualquier otro conocido y lo llamaron en honor a la muchacha y del árbol que le dio cobijo “Laurisilva”.

Esta es la historia de Laura y su don. También es la historia de una muerte y una resurrección. La historia de una guerra que acabó.

30 de mayo

30 de mayo

Hace tiempo y tiempo que no publico nada porque he estado bastante liada pero este día no puede pasar por alto, porque es el Día de Canarias, el día en que todos los canarios recordamos más que nunca lo especiales que somos tan solo por ser diferentes. Nos sentimos diferentes y eso nos gusta, no es algo que nos avergüence, a pesar de que hay mucha gente que se avergüenza de ser diferente. Son cosas que no entiendo.

Así que para reanudar mis interacciones en el blog, hago mención a mi tierra con una leyenda de mi pueblo, Telde.

 La muerte de Doramas

Desde las alturas de Arucas, Doramas, el Guanarteme de Telde, hostigaba sin cesar las tropas de Pedro de Vera. El conquistador español, dispuesto a terminar cuanto antes con esta situación, desplegó a sus hombres en un cerro cercano a donde Doramas tenía sus guerreros. Desde allí ambos ejércitos se contemplaban en espera de la batalla decisiva.Fue entonces cuando se oyó a Doramas lanzar un grito poderoso, desafiando a Pedro de Vera, invitándole a luchar entre ellos de modo que aquel singular combate dirimiera el resultado de la lucha sin derramar la sangre de más isleños o más castellanos. Sin embargo, Pedro de Vera, aconsejado por sus hombres, desestimó el desafío, pero no impidió que uno de sus hombres, el hidalgo Juan de Hozes, abandonara sus filas y se lanzara en caballo en contra de Doramas. No tardó mucho tiempo el caudillo canario en frenar la acometida, pues con una certera lanza lo mató. Ante esto, Pedro de Vera, cegado por el furor, arremetió contra Doramas. Lucharon ambos durante rato sin que la lid pareciese tener un claro vencedor. De repente, en uno de los lances de la batalla, uno de los escuderos del castellano hirió mortalmente a Doramas por la espalda, el cual cayó a tierra sangrando y moribundo. Desde allí increpó con desprecio al conquistador por su traición. Pedro de Vera ordenó entonces que le cortaran la cabeza y la clavaran en un pica. Así la llevaron al Real de las Palmas, exhibiéndola como un macabro trofeo.

¡felicidades a todos los canarios!

Las hermanas de arcilla

Las hermanas de arcilla

Había una vez, en un lugar muy lejano, una mujer que deseaba con todas sus fuerzas ser madre pero su marido detestaba el sólo hecho de pensar en tener un hijo. Dicha mujer trabajaba la arcilla y era una famosa artesana por el realismo de sus creaciones. Una noche, se sentía tan triste y apenada por encontrarse tan sola en el mundo sin la compañía de unos hijos que la cuidaran en su vejez que creó la figura de una bonita niña pequeña, tan real que cualquiera habría pensado que de verdad, bajo una capa de barro se encontraba una niña de carne y hueso.

Fue tanto el amor con que la mujer realizó esta figura que cobró vida e incorporándose sobre la mesa de trabajo se quedó allí sentada mirando a su creadora con una sonrisa. Entonces se levantó y escurrió el barro sobrante de su cuerpo sobre una pila de trocitos de arcilla que habían sobrado en la creación de su cuerpo de barro, y amontonando aquellos trocitos les dio forma y apareció otra niña igual que ella, tan iguales como dos hermanas nacidas de la misma madre.

Desde ese momento, la mujer cuidó de las dos niñas gemelas como si fueran sus propias hijas, porque cierto era que ella las había creado, primero con barro y después con amor, aunque su padre las aborreciera.

Poco a poco fueron creciendo hasta convertirse en dos bellas muchachas, conocidas en toda la comarca y los jóvenes acudían a la casa de las bellas gemelas para verlas. Pero cierto día gris, la mujer se murió y su marido no quiso seguir haciéndose cargo de las muchachas, ya que nunca había creído la historia de su mujer y sospechaba de la extraña aparición de las dos niñas.

Así que las vendió a un famoso hombre de negocios, conocido por mover grandes sumas de dinero, el cual podía permitirse cada capricho que deseara y desde hace tiempo, su capricho era casarse con la más joven de las muchachas, por decirlo de alguna forma, la hermana que nació del montón de birutas de barro.

Las muchachas detestaban pensar en el hecho de separarse, y detestaban a su padre por venderlas a un señor tan desagradable, así que se tiraron al lago y para sorpresa de éste sus piernas se transformaron en una bonita cola de sirena. Él, que era un excelente nadador, también se tiró al lago, y eran tantas sus ansias por conseguir a la muchacha que las persiguió a nado durante largo rato.

Las hermanas gemelas nadaron cuanto pudieron pero finalmente las fuerzas de la hermana pequeña disminuyeron y el hombre de negocios pudo alcanzarla, agarrándola por una aleta de su cola. Su hermana tiraba de ella para ayudarla, agarrándola de un brazo y nadando, pero sus fuerzas también se agotaban.

Entonces el detestable hombre sacó un arma de su chaqueta y apuntó a la hermana mayor para deshacerse de ella, pero la muerte de estas muchachas era tan mágica como su propia creación, y sólo podrían ser destruidas por aquella persona que las creó y esa fue su madre, cuyo espíritu cuidaba aún de ellas. Y fue en ese momento exacto cuando el hombre se dio cuenta de que le faltaba el aire y con mirada exaltada sujetó su cuello, notando que ya no respiraba y sin fuerzas para nadar ya sólo pudo dejarse arrastrar hacia el fondo.

Las hermanas habían conseguido salvarse gracias al amor de su madre y al amor que sentían la una por la otra, que permanecerían siempre juntas viviendo entre la tierra y el mar, apartadas del resto del mundo que sólo podían apreciar su belleza exterior.

Animal Love

Animal Love

No entiendo como la gente puede llegar a ser tan frívola y egoísta, y tan cruel. Hoy día tengo a mi cuidado dos perras, cinco tortugas, un acuario con peces y un gato, todos a excepción de los peces (que son generaciones y generaciones de los primeros que compré hace años) son rescatados de la calle o de otros dueños que no han querido o no han podido hacerse cargo de ellos.

Bien, eso no está bien, los quiero mucho porque ahora son míos y cuido de ellos porque me están agradecidos, y me lo demuestran con su cariño, sus búsquedas de mimo, cuando salen de sus escondites para buscar mi mano con comida, con sus llantos cuando me voy… por todo eso yo les quiero, pero no es justo que hayan llegado así a mi. No es justo que para llegar a mi hayan sido despreciados primero, porque eso no es bueno para nada ni nadie.

Ellos que ya lo vivieron, sienten terror cuando se quedan solos porque se sienten de nuevo abandonados. No sé qué les pasará por la cabeza en esos momentos, pero creo que recordarán el momento en que se vieron solos en la calle pasando frío y sin nada que comer, o el momento en que se vieron en una nueva casa, sin encontrar a sus dueños porque éstos lo habían abandonado y ya no querían saber de él. Esto es muy cruel.

Qué clase de sensibilidad muestran las personas con estos actos, que tipo de corazón tienen, quién les enseñó que los animales no sienten ni padecen. No son seres inertes, tienen vida y recuerdan y quieren.

Por las personas que no pueden, lo siento por ustedes, pero deberían haberlo pensado antes. Y las personas que ya no quieren que me expliquen el porqué, porque yo no lo entiendo.

Dicho esto: quiero a mis animales, a todos y cuidaré de ellos hasta que no les quede más vida dentro.

Mi gatito Marrama Miau :)

Mi gatito Marrama Miau :)

Mi perita Chiqui (L)